Nuria Pereira Martínez
Directora
Área Protocolo, Ceremonial, Heráldica y Eventos
Instituto Europeo Campus Stellae
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¿CÓMO NOS LLEVAN LA CONTRARIA LOS BÚLGAROS?

Son muchas las curiosidades y costumbres que tenemos que tener en cuenta a la hora de viajar a otro país para evitar desafortunados malentendidos. Cuando nos relacionamos con los demás, hay determinados gestos que tenemos interiorizados y que interpretamos directamente. Uno de ellos, es nuestra forma de gesticular, diciendo que sí y que no con la cabeza. Sin embargo, en Bulgaria, los movimientos son justo al revés que en la mayoría de países. Es decir, cuando ellos quieren decir “da” (sí), giran la cabeza de derecha a izquierda. Sin embargo, “ne” (no) lo dirán moviendo la cabeza de arriba a abajo.

Charles Darwin se instruyó sobre
el origen de la universalidad de algunas expresiones en los seres
humanos (La expresión de las emociones en el hombre y en los
animales, 1872). Después de interpretar las diferentes formas de
asentir y negar con la cabeza, descubrió que la mayoría de países
de Europa occidental junto con Japón, China, Australia e incluso
gran parte de África y toda América, seguían la misma directriz.
En su estudio destacaba un comportamiento contrario, el búlgaro. Al
parecer, estos códigos de negación y afirmación, tan obvios en
nuestras culturas, no se corresponden en absoluto con los que siguen
los países balcánicos. Su curiosa práctica proviene de Grecia y
fue extendiéndose por algunos territorios de la antigua Yugoslavia,
Nápoles y Sicilia (Italia), Bengala (La India), Chipre, Malta o
Turquía, donde afirman meciendo la cabeza de derecha a izquierda. No
obstante, de todos ellos, los búlgaros van a ser los únicos que
realizan los dos gestos completamente a la inversa que nosotros.
No hay una explicación exacta
del porqué de esta diferencia peculiar. Sin embargo, autores como el
antropólogo Desmond Morris (El animal humano, 2002)
contemplan la posibilidad de que su forma de asentir, con nuestro
habitual movimiento de negación con la cabeza, puede querer decirnos
algo así como: “te doy mi oído” (expresado en conversaciones
tal cual) o “estoy de acuerdo con lo que me dices”.
Pero la dificultad del asunto no
acaba aquí. El gesto de afirmación y negación en Bulgaria puede
significar también lo mismo que en España, dependiendo de otros
factores como la expresión de la cara, los ojos, o la brusquedad o
delicadeza del movimiento. El gesto más lento tiende a significar
“sí” y el más brusco querrá decir que “no”.
En definitiva, cuando nos
comuniquemos con un búlgaro será mejor que nos aseguremos
verbalmente de lo que nos quiere decir y evitaremos un resultado
nefasto en el entendimiento de nuestra conversación.
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