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El objetivo de este blog de Protocolo y organización de eventos, es compartir los temas que surgen en nuestro foro Área de Postgrado de Protocolo, Ceremonial y Wedding Planner.
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Esperamos que disfrutéis tanto como nosotros.

Nùria Pereira Martínez
Directora. Instituto Europeo Campus Stellae
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Vestidos de novia a lo largo del siglo XX



Nuria Pereira Martínez
Directora
Área Protocolo, Ceremonial, Heráldica y Eventos
Instituto Europeo Campus Stellae
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Vestidos de novia en el siglo XX

La moda siempre se ha ido adaptando a los nuevos tiempos que se suceden, a las necesidades y deseos de los diferentes tipos de mujer que conforman una época, y enmarcándose en la sociedad que le corresponde, por lo que el vestido de novia no iba a ser menos. 
 
* En la primera década del siglo XX, el color blanco empezó a utilizarse no cómo símbolo de inocencia o paz, que es lo que venía significando, si no de riqueza. Ya que quién implantó esta nueva moda fue la Reina Victoria de Inglaterra en su propio enlace en 1840. Hasta ese momento el color más utilizado por las novias era el plateado.


* En la alocada década de los 20, el traje de novia no dejaría indiferente a nadie y las novias de la época comenzaron a lucir piernas, ya que el largo de sus vestidos se veía más acortado que nunca. Además se emplearon las líneas rectas algo que antes no había ocurrido.



* Durante los años 30, era un poco más calmada que la anterior, se propuso un renacer a la época victoriana, y los vestidos tornaron en sensuales y voluptuosas líneas, algo que convertía a las novias en la típica princesa de cuento. Nos encontramos, por lo tanto en una etapa más romántica en cuánto al diseño de vestidos se refiere.




* La década de los 40, y el dolor sufrido por las dos grandes guerras, hizo que las novias y su extravagancia cayeran en un segundo plano. Los vestidos renacen mucho más sobrios y serios que nunca. Las líneas se simplifican al máximo y el traje sastre se convertiría en el “must” por excelencia. 

 
* Con los años 50, nos adentramos en la época más glamourosa del vestido de novia. De la mano de grandes diseñadores, cómo Dior, se dibujarán formas con faldas mucho más largas representando la femineidad de la mujer. Convirtiéndose en una prenda exquisita que representa el lujo y la fantasía. 


 
* Los 60, reflejan la liberación que se vivió. La revolución sexual, la paz y el amor de la época hippie se trasladan al vestido de novia en forma de toque infantil. Los vestidos llevarán manga larga, botones… los velos serán más cortos, etc… Por otro lado, las flores se harán patentes no sólo en el ramo, si no también en los tocados.En eta foto: 
Richard Burton & Elizabeth Taylor on their wedding day
March 15th 1964

 
* La década de los 70 representa un vestido de novia mucho más romántico que en la época anterior. Se recuperan las mangas largas más con más volumen, el pelo se llevaba largo y en cuánto al ramo de flores, la moda era llevarlas secas. 

 
* Los 80 recuperan un aire más barroco, recargado en algunos casos, el máximo ejemplo de esta época fue el vestido que lució en su enlace “Lady Di”, opulento y grandioso que fue de lo más imitado por las jóvenes casaderas. Los diseñadores volcaron todo su ingenio para desarrollar lo que consideraban verdaderas obras de arte. 

 
* En la década de los 90 el enlace matrimonial perdió interés en la sociedad y por tanto el vestido cayó con ello. Pero se empezó a apostar por la sencillez, dejando a un lado los excesivos adornos tan comunes en años anteriores, nada de extravagantes detalles ni accesorios. 

 
* Desde que cambiamos de siglo, la tendencia del minimalismo ha ido ganando adeptas, pero hoy en día podemos encontrar muchos y variados tipos de vestidos. 

 

Protocolo en una Boda Real. Nociones.

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Protocolo en una Boda Real. Nociones. 

Máster en wedding Planner, protocolo y etiqueta

Organización de eventos sociales

El protocolo en una Boda Real, guarda muchas formalidades y suele ser muy estricto, para que todo el desarrollo de los actos salga perfecto, y no haya contratiempos.

Para hacernos una idea muy general, vamos a dar algunas pautas o detalles sobre las características de una boda de este tipo.
La fecha de la boda es una materia de gran complejidad para evitar que coincida con cualquier otro gran acontecimiento no solo nacional sino internacional. Una vez que la fecha ha sido decidida y comunicada a los medios, empiezan todos los preparativos.



Las invitaciones. Las invitaciones se cursan a distintos ámbitos y personas. Se suele invitar a personalidades destacadas del mundo de la economía, la política, del mundo del espectáculo, etc., además de, por supuesto, a miembros de otras Casas Reales y amigos (sean del ámbito que sean).
Las invitaciones se envían con al menos unos 45 días de antelación, para que las personas invitadas tengan tiempo de "componer" su agenda de compromisos y confirmar su asistencia.


El vestuario.
La formalidad del evento requiere que en la invitación se indique el mismo. Generalmente, las Bodas Reales, siempre son durante la mañana por lo que el tipo de vestuario es el de día.



Para las señoras, se debe vestir traje corto (hasta la rodilla o un poco por debajo de ella), evitando los escotes pronunciados y los modelos excesivamente cortos. El tejido, depende mucho de la época del año en la que se celebre la boda. Siempre debe ser acorde a la estación.
En las bodas durante el día, y sobre todo en el sur, se suele utilizar la mantilla. Y también los grandes sombreros y pamelas. Joyas, las justas y los bolsos de fantasía a juego con los zapatos. Los bolsos, al igual que los teléfonos móviles, nunca se deben dejar encima de la mesa.
Aunque no se suele aplicar mucho, el protocolo indica que se deben dejar dos colores: el blanco, reservado para la novia, y el negro reservado para el luto y los funerales.
Uno de los servicios que suele ofrecer a los invitados, para los invitados de fuera, es poner a su disposición una serie de profesionales de la imagen (peluqueros, maquilladores, etc.).
Para los caballeros, se suele indicar que vistan de chaqué (en esta web se explica con todo detalle en el apartado trajes de etiqueta). Salvo los que pueden vestir algún tipo de uniforme, los caballeros se deben atener a las normas de etiqueta.
Los invitados deben esperar dentro de la iglesia a los novios, donde tendrán sus sitios reservados.


En cuanto al banquete se suele celebrar en alguno de los Palacios o algún otro edificio del Estado que pueda albergar a un gran número de invitados y que reuna las condiciones necesarias para ello (seguridad, espacio, etc.).
El menú suele correr a cargo de algún prestigioso restaurador, con amplia experiencia en este tipo de banquetes. Y suele consistir en uno o dos entrantes (que se pueden dividir en fríos y calientes), un plato de pescado, uno de carne y como postre la tarta nupcial acompañada de algún otro tipo de dulce o helado.
Debido a la gran "variedad" de invitados que hay en una celebración de este tipo, se suele contar con menús alternativos, que son servidos a personas de otras culturas, religiones o por motivos de salud.
Los vinos, al igual que los alimentos del menú, suelen ser de origen nacional, y generalmente aquellos que son bastante representativos, como puede ser un vino tinto de La Rioja, un vino blanco de Galicia, un cava Catalán, etc.
Al igual que en cualquier otro acto de estas características, el Protocolo suele ser bastante estricto también en la mesa, y la colocación de los elementos de la mesa, es milimétrica.

Los elementos básicos que se suelen disponer en la mesa son cuatro o cinco copas, plato llano y hondo, dos tenedores a la izquierda del plato, dos cuchillos y una cuchara a la derecha del plato.
Respecto del comportamiento de los invitados, no hay que poner en duda que saben "moverse" con soltura, pues están acostumbrados (al menos la mayoría de ellos) a este tipo de banquetes y celebraciones.
En cuanto a los elementos que componen la mesa, serán todos de la máxima calidad: mantel de hilo blanco, cubertería de plata, vajilla con el escudo Real, las copas de cristal de bohemia o algún cristal de gran calidad, etc.
El uso de los cubiertos, como en cualquier otra ocasión, se utilizan de fuera hacia adentro. Los más alejados del plato con los que se utilizan primero.
Los platos, se reponen a medida que son retirados de la mesa; es decir, no se deja el espacio en blanco en ningún momento.

Las pautas para hacer una pausa en la comida, o para indicar que se ha terminado de comer, las mismas que para cualquier otro tipo de banquete.
En cuanto a los temas de conversación y el comportamiento en la mesa, siempre hay que ser prudentes, y pecar mejor por defecto que por exceso. Lo mismo, con el tratamiento a las personas que nos sirven: tratarlas con todo el respeto.

En definitiva, hacer que la velada sea agradable para nosotros y para todas las personas que nos rodean.