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Nùria Pereira Martínez
Directora. Instituto Europeo Campus Stellae
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Títulos Nobiliarios



Nuria Pereira Martínez
Directora
Área Protocolo, Ceremonial, Heráldica y Eventos
Instituto Europeo Campus Stellae
www.campus-stellae.com
Asesoramiento : 0034 + 981 522788 Cursos, Másteres, Subvenciones y Becas
 


El Título Nobiliario es una muy elevada dignidad otorgada por un rey o una reina soberana a una persona física, nacional o extranjera, en reconocimiento y recompensa por sus altos méritos y destacados servicios a la Corona, es decir, a la nación.

Categorías:
  • Duque
  • Marques
  • Conde
  • Vizconde
  • Barón
  • Señor

Duque
El término viene de dux, palabra de origen romano. El dux era el gobernador de un gran territorio. Se puede decir que el título de Duque, es el de mayor rango, después de Reyes y Príncipes, del sistema nobiliario en España.
El ducado más antiguo que se conoce en España, con carácter hereditario, es el ducado de Arjona, que fue concedido por el Rey Juan II de Castilla, en el año 1.423.  En la foto la Duquesa de Medinacelli.



 Marqués
También proviene de una palabra romana. El marqués era el gobernador y defensor de una parte de la frontera, las marcas, que separaban el mundo romano del bárbaro. Con el tiempo se transformó en el gobernador de un territorio del tipo medio.
El origen del primer marquesado de Castilla fue creado por Enrique II (Hijo ilegítimo de Alfonso XI y de Leonor de Guzmán, el conde de Trastámara Rodrigo Álvarez le adoptará y permitirá llevar su apellido) en el año 1336, y le fue dado a Juan Manuel Fernández Pacheco, como Marqués de Villena.
Aunque en aquella época, no fue un título otorgado en muchas ocasiones, en el período de la Monarquía Española, es el título que con más frecuencia se ha otorgado, junto con el período de reinado de Isabel II.
En la foto el Marqués de Griñon:





Conde
La palabra proviene del latín, comes que quiere decir compañero. Era el dignatario próximo al soberano que le acompañaba y atendía. En los nuevos reinos pasa a ser el gobernador, en nombre del soberano, de un pequeño territorio.
Una cosa curiosa en nuestro sistema nobiliario, es que en el resto del mundo el título de Conde es el que sigue en orden de importancia al título de Duque, salvo en España que se intercala por el medio el título de Marqués. El razonamiento se atiene a planteamientos de su definición. El Marqués tiene autoridad real sobre un territorio con marca, y el Conde no. En la foto la Condesa de Romanones.




Vizconde
El vizconde o viceconde suplía al conde en sus ausencias y gobernaba, en su nombre, partes lejanas de su territorio. También se llamó vizconde al hijo y heredero del conde.

 
Barón
Este término de origen germánico significa hombre libre y guerrero. Los primeros magnates adoptaron este título. Las baronías están consideradas como uno de los primeros y más antiguos títulos nobiliarios.
Los primeros Barones que hacen su aparición en la historia de España, se conocen en los años 754 a 764 y se trata, sin la menor duda, de los caballeros que, en Cataluña, emprendieron la Reconquista, partiendo de la zona pirenaica. Se trató de nueve caballeros a los que se les conoció como los "nueve varones de la fama" y cuyas divisas llevaban el lema de "Dios lo quiere", la misma que, con posterioridad, adoptaron los Cruzados que fueron a Tierra Santa.


Señor
Aparece como tal en el siglo VIII, por lo que se considera el título nobiliario más antiguo de todos. Actualmente quedan muy pocos en Inglaterra y en España; en el resto de Europa desaparecieron o fueron transformados en títulos de otra categoría.
En Inglaterra hay ocho señoríos y en España hay siete y son los siguientes: señorío de Balaguer; señoríos de la Casa de Lazcano, la Casa de Rubianes y de Meirás (los tres con Grandeza de España) y los señoríos de Alconchel, de la Higuera de Vargas y de Sonseca (éstos tres últimos sin Grandeza de España).

Una decena de títulos nobiliarios en España, revisados por errores en las Cartas de Sucesión



Nuria Pereira Martínez
Directora
Área Protocolo, Ceremonial, Heráldica y Eventos
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En estos momentos se encuentran al menos una decena de títulos nobiliarios españoles , en fase de revisión en el Ministerio de Justicia, para determinar o no su falsedad, según la resolución que publicaba el pasado 17 de marzo el Boletín Oficial del Estado. 





Entre ellos están:
  • Ducado de Baños con grandeza de España.
  • Los condados de Trivento
  • Condado de Avelino.
  • Baronía de Calonge, los cuatro pertenecientes a Pilar Paloma de Casanova y Barón, actual condesa de Cabra. 
  • Marquesa viuda de Mozobamba del Pozo, Josefina de Attard y Tello.
  • Marquesado de Vivanco, en la persona de José María Horrillo López del Rey.
  • Marquesado de Villarica de Salcedo, cuya titular es Amparo Urbina Arróspide.
  • Marquesados de Guisa, María Luisa de Entrambasaguas
  • Marquesado de Torregrosa, de Isabel Serrano de Entrambasaguas.
  • Condado de Villapineda, que recae en Carmen Du- rán de Quiroga, ya fallecida.
    La revisión de estos títulos se inició a instancia del Consejo de Estado, que emitió el pasado 9 de febrero un dictamen en el que insta a la revisión de todos los títulos bajos sospecha y a que se proceda a “declarar la nulidad del pleno derecho”de las respectivas órdenes por las que se mandó expedir las Cartas de Sucesión.     Estafados  
    El dictamen del Consejo de Estado deja en una situación complicada a la mayoría de estos nobles. Algunos de ellos aseguran haber caído en una trampa.“Tuvimos la mala suerte de acudir al duque de Tovar para que nos tramitara el título, en realidad la mayoría de nosotros ha sido víctima de una gran estafa”, dice el marqués de Vivanco. En efecto, el origen de esta situación fue uno de los mayores escándalos ocurridos en la aristocracia española y que destapó en 1985 la Fiscalía General del Estado: nada menos que un Grande de España, Alfonso Figueroa, duque de Tovar –que no pudo ser juzgado porque huyó a Nueva York– y el abogado y genealogista Fernando González Doria fueron acusados de estafa y falsedad documental para obtener títulos nobiliarios para terceros.   
    Según la Fiscalía, gestionaron más de una veintena de expedientes de rehabilitación que se encontraban vacantes por cantidades que oscilaban entre las 50.000 y las 200.000 antiguas pesetas.  
    Posteriormente también fueron inculpados más grandes de España, como los condes de Cabra, título perteneciente a una de las casas más antiguas e ilustres de España. Aunque ella fue absuelta, su consorte, el abogado Francisco López Solé, fue condenado. El delito del que se le acusó no fue gestionar documentos para terceros ni cobrar por ello, sino las irregularidades en la tramitación de los citados marquesados de Trivento y Avelino, el ducado de Baños y la baronía de Calonge para su mujer, Paloma de Casanova, y otros para él mismo y su familia, que le valieron una condena por falsedad en documento público.   
    Según consta en la sentencia dictada en mayo de 1997 por la Audiencia Provincial de Madrid y ratificada por el Tribunal Supremo un año después, en la rehabilitación de estos títulos se detectaron irregularidades como certificados de méritos inveraces o datos históricos inexactos. López Solé fue condenado a tres años de cárcel y a otros tres de inhabilitación para ejercer la abogacía, aunque fue indultado en 2001. Según asegura su abogado, Julio Ferrer Sama,“ los títulos de Calonge, Trivento y Avelino han estado siglos ligados a la casa de Cabra, una de las más importantes de España y de la que Paloma es descendiente directa, como se comprueba en cualquier guía genealógica”.   Venganza. 
     
    El jurista subraya que tampoco existen partidas falsas, como en otros títulos cuestionados.“Las irregularidades se refieren, por ejemplo, a donativos que aparecen citados y no han sido dados, y eso se tacha de falso certificado de méritos, ya que a menudo los méritos son dar una limosna. Alegan también que Trivento y Avelino no los otorgó Fernando el Católico, sino de Nápoles y, por tanto, son extranjeros, cuan- do mi cliente tiene el pergamino de la carta de sucesión firmada por Carlos V, lo que demuestra que es español”. Según el letrado, la hipótesis que baraja su cliente es que todo el escándalo responde a una vendetta de la Diputación de la Grandeza, que ejerció de perito en el juicio.“Inicialmente, la Diputación se mostró a favor de la rehabilitación de los citados títulos, pero luego cambió de postura cuando mi cliente se negó a firmar un documento de apoyo a la causa del varón en la sucesión de títulos de nobleza promovida por la Diputación. No se lo perdonaron”.  La sentencia no supuso el broche a este complicado proceso, que tanto se alargó que el Estado español fue condenado en 2003 por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos a pagar 10.000 euros a Cabra y a González Doria por perjuicios morales. Quedaba pendiente algo fundamental: dictada sentencia de falsedad, ¿qué iba a ocurrir con los títulos? Tras largos años de espera, los acontecimientos se precipitaron: en diciembre de 2004 el Ministerio de Justicia inició la primera revisión de expedientes y un año después remitió la documentación al Consejo de Estado para que emitiera su dictamen. En febrero pasado, el máximo órgano consultivo del Gobierno dictaminó la revisión de oficio tras considerar procedente la nulidad. Ahora, Justicia ha dado a los nobles afectados un plazo de un mes para que presenten un recurso de reposición ante el ministro de Justicia o acudan a la vía contencioso-administrativa en la Audiencia Nacional, para lo que el plazo se amplía a dos meses.   Pleitos.     
    La mayoría ha optado por el recurso de reposición, exceptuando algún caso como la marquesa viuda de Mozobamba del Pozo, que de momento no se ha acogido a ninguna vía para la defensa de su título, por lo que si se pasa el plazo, la nulidad puede ser firme.
    También Cabra ha renunciado a la vía administrativa y ha optado por acudir directamente a los tribunales. Según Ferrer Sama,“mi cliente considera que el recurso de reposición está viciado porque ya utilizaron la vía del recurso y Justicia denegó sistemáticamente las pruebas que aportamos. Por eso esta vez hemos acudido a la Audiencia Nacional”. El recurso ante el Ministerio de Justicia ha sido la fórmula elegida por el marqués de Vivanco: “dado que mi caso no es una rehabilitación, donde hay que aportar árboles genealógicos y remontarse a generaciones, sino una sucesión, hemos elegido la reposición para aportar documentos que nos permitan subsanar los errores y demostrar que soy el sucesor. Mi familia se ha preocupado de conservar el archivo familiar, los cuadros, los tapices, y espero que se subsanen los errores y poder mantener el título de Vivanco. Pero si lo pierde, qué vamos a hacer, yo soy empresario y es a lo que me dedico”, explica a “Tiempo”. También ha acudido al Ministerio, aunque no descarta recurrir a la vía contenciosa, Amparo Urbina Arróspide, marquesa de Villarica de Salcedo. Su abogado, Javier Timmermans, cuestiona la legitimidad del Ministerio de Justicia para anular estos títulos: “Eso tendría que haber figurado en la sentencia que condenó a González Doria y a Cabra. Pero en mi opinión, la única vía es que el Rey emita un real decreto anulando estos títulos. Él tiene potestad para anularlos”.