Hemos discutido en diferentes ocasiones acerca de los encontronazos protocolarios de la Vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. Parece que a veces no le da demasiada importancia, así que nosotros aprovechamos sus actuaciones para nuestro estudio…
La última noticia que nos llega es del día 13 de este mes. Día en que tuvo lugar la inauguración de la 27 reunión del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC). Día en que estaba previsto que la última autoridad en llegar al Museo Príncipe Felipe fuera Francisco Camps, presidente de la Generalitat, y así todas las demás autoridades salieran a recibirle. La agenda se desarrolló según lo previsto, exceptuando el hecho de que la Vicepresidenta del Gobierno se negara a hacer lo mismo.
Pero no es la primera ocasión en la que es protagonista de una noticia con interés para nuestros estudiantes de Protocolo. Si recordamos el bautizo de la última nieta de los Reyes, donde el saludo que hizo junto con sus acompañantes no era el tradicionalmente protocolario consistente en leve genuflexión las mujeres y leve inclinación de cabeza los hombres.
Además en marzo del año pasado en su visita al Vaticano, desoyó las instrucciones de logística enviadas por la Embajada de España en la Santa Sede donde se recogían la agenda de la delegación, así como el modo en que debían realizarse los desplazamientos y las cuestiones protocolarias básicas.
En primer lugar, en el brindis ofrecido por la Vicepresidenta en honor al Cardenal Cañizares, (algunos lo califican de lapsus) pidió a los allí presentes que levantaran sus copas por “España, por la Santa Sede y por el Santo Papa”.
En segundo lugar acudió a la Basílica de San Pedro manteniendo el riguroso negro, pero en vez de acudir con velo, como requerían la agenda, el protocolo y la tradición, o con la mantilla por ser típicamente española, acudió con un breve tocado inclinado. El segundo desacierto a la hora de elegir su indumentaria tuvo lugar en la recepción que se hizo a su delegación, donde había quedado claramente especificado que nada de fucsia, blanco o rojo. Finalmente optó por un vestido anaranjado con ribetes fucsias, lo que hizo que el cardenal secretario del Estado le dijera en tono amable: “Viene usted con color de cardenal”, e incluso le preguntara si tenía aspiraciones.
El Semanal Digital
Pero parece que tal comportamiento tiene su “explicación”, y que hace referencia a otro asunto anterior: http://nuevacorriente.blogspot.com/2006_06_01_archive.html
La última noticia que nos llega es del día 13 de este mes. Día en que tuvo lugar la inauguración de la 27 reunión del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC). Día en que estaba previsto que la última autoridad en llegar al Museo Príncipe Felipe fuera Francisco Camps, presidente de la Generalitat, y así todas las demás autoridades salieran a recibirle. La agenda se desarrolló según lo previsto, exceptuando el hecho de que la Vicepresidenta del Gobierno se negara a hacer lo mismo.
Pero no es la primera ocasión en la que es protagonista de una noticia con interés para nuestros estudiantes de Protocolo. Si recordamos el bautizo de la última nieta de los Reyes, donde el saludo que hizo junto con sus acompañantes no era el tradicionalmente protocolario consistente en leve genuflexión las mujeres y leve inclinación de cabeza los hombres.
Además en marzo del año pasado en su visita al Vaticano, desoyó las instrucciones de logística enviadas por la Embajada de España en la Santa Sede donde se recogían la agenda de la delegación, así como el modo en que debían realizarse los desplazamientos y las cuestiones protocolarias básicas.
En primer lugar, en el brindis ofrecido por la Vicepresidenta en honor al Cardenal Cañizares, (algunos lo califican de lapsus) pidió a los allí presentes que levantaran sus copas por “España, por la Santa Sede y por el Santo Papa”.

En segundo lugar acudió a la Basílica de San Pedro manteniendo el riguroso negro, pero en vez de acudir con velo, como requerían la agenda, el protocolo y la tradición, o con la mantilla por ser típicamente española, acudió con un breve tocado inclinado. El segundo desacierto a la hora de elegir su indumentaria tuvo lugar en la recepción que se hizo a su delegación, donde había quedado claramente especificado que nada de fucsia, blanco o rojo. Finalmente optó por un vestido anaranjado con ribetes fucsias, lo que hizo que el cardenal secretario del Estado le dijera en tono amable: “Viene usted con color de cardenal”, e incluso le preguntara si tenía aspiraciones.
El Semanal Digital
Pero parece que tal comportamiento tiene su “explicación”, y que hace referencia a otro asunto anterior: http://nuevacorriente.blogspot.com/2006_06_01_archive.html
11 comentarios:
A mí lo de la mantilla no me parece demasiado importante, porque aunque se aleje de la tradición también puede tener una explicación plausible: mucha gente se siente incómoda llevando tal prenda (yo no la llevaría porque estaría tocando todo el tiempo y la descuajeringaría en un momento). Pero lo del traje de la recepción me parece que son ganas de dar la nota. Si te dicen expresamente que no te pongas un color, ¿tanto cuesta hacer caso?
Estoy de acuerdo contigo. Me parece una falta de educación, a parte de querer dar la nota, el utilizar un color cuando se dice expresamente que no se utilice. Bueno ya se ve con el comentrio que le hicieron con que iba vestida de cardenal. Porque en unos paises si que guarda el protocolo de indumentaria y en otros no?
Es una buena pregunta, retórica o no. En cada país se da mayor importancia a unas normas protocolarias que a otras. Lo que está claro es que hay que respetar las exigencias que se hacen en las invitaciones/instrucciones como esta, ya que la entidad organizadora lo hace con un fin. Además siempre que acudimos a un sitio en el que no acostumbramos desenvolvernos, lo mejor que podemos hacer es informarnos si no queremos vernos en situaciones embarazosas, o dar lugar a malentendidos.
Un buen ejemplo es la exigencia de Zarzuela a los periodistas de acudir a los actos de día por ejemplo con traje y vestido corto. Son muchos quienes se llevan las manos a la cabeza, pero qué imagen da en una recepción todos los invitados vestidos de etiqueta y los periodistas en vaqueros y playeras (generalmente los cámaras por el esfuerzo físico).
Es importante si se acude a un lugar de invitado respetar las normas exigidas, ya que si no se tomará por falta de respeto e interés. Muchas veces se confunde el estar de acuerdo o no con una ideología con ir en contra de sus costumbres, como en este caso.
En relación al tema indicar que hay una tradición según la cual únicamente las reinas católicas pueden presentarse ante el Papa vestidas de blanco. No se sabe muy bien cuál es el origen de este privilegio, ya que hay varias teorías. Una recuerda que fue León XIII quien concedió este privilegio a la reina Victoria Eugenia. Otros piensan que se trata de una vieja dispensa a María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV...
Pobres cámaras, ¿no? Aunque imagino que también hay buenos zapatos con los que poder trabajar. Pero más a nuestro favor, ¿verdad? Si ellos, a pesar de estar haciendo un esfuerzo físico, cumplen con lo que la etiqueta demanda, ¿qué le costaba a la vicepresidenta, que, además, recordemos es nuestra representante en estos actos? Es que no lo entiendo, de verdad. Si a mí me llega ahora una invitación para una boda donde me diga que tengo que ir de negro, pues voy de negro; otra cosa es que me guste o no, pero leñe, ya que me lo piden... Y esto yo, que tendría que comprarme el vestido... Anda que la Vice no tendrá vestidos para ir apropiada ni na.
Me surge una pregunta ahora mismo. La Gran Duquesa de Luxemburgo, si visita al Papa, ¿podría ir vestida de blanco?
Pues efectivamente lo hace; aunque para algunos no debería... Aquí está el artículo completo:
http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2005/497/1114293622.html
Para "comprender" qué llevó a la Vicepresidenta a desoír el protocolo en la indumentaría que exigía el Vaticano tenéis aquí el artículo explicativo.
http://nuevacorriente.blogspot.com/2006_06_01_archive.html
Aunque no se qué habría sido peor, si fallar con la vestimenta por despiste o como pequeña venganza, después de su comportamiento... Parece que el protocolo no es lo suyo.
Este caso demuestra, que aunque a veces no se perciba una utilidad clara, el protocolo tiene varias funciones, y una de ellas es evitar conflictos. Las normas protocolarias pretenden simplificar y facilitar la comunicación. Si De la Vega hubiera respetado esto desde un principio, no se habría visto envuelta en esta situación tan incómoda, por no hablar de la tensa relación Vaticano-Gobierno Socialista.
Hola a todas!
A mi la verdad que no me estraña nada de lo que haga esta mujer. La verdad que me parece una mujer muy poco elegante en todos los aspectos y personalmente no me acaba de convencer.
Un saludo
Hola!
La verdad es que creo que esta mujer nos va a dar mucho juego....
Lo del Vaticano me parece tremendo.... Mi madre alucinaba..Ella aún recuerda cuando nos pusimos pantalones largos (con el calor que hacía en Roma) para ver San Pedro, y ahora es lo que dice ella "yo siguiendo la normas como turista, y ella que va en representación de España hace lo que quiere". La verdad es que creo que mi madre tiene razón... La señora de la Vega se ha saltado las normas. Mal por ella, claro que sí, pero la historia es que cuando lo cuenten los periodistas italianos, hablarán de "la ministra española", y ahí la cosa cambia.
En un momento dado, todos podemos vernos en una situación similar (como comentaba una compañera, en una boda, por ejemplo), pero seguimos las normas marcadas. En primer lugar, por respeto a quien nos invita. Y, en este caso, habría una segunda razón más importante: porque ocupas un puest imprtante en un país y no vas tú de particular a un sitio, sin que vas en representación de ese país.
Saludos!!!!
Me parece increible lo de esta señora!!!estoy totalmente deacuerdo conque no hay que confundir seguir un tipo de ideologìa con perder el uso de las costumbres, y tambièn perder la educaciòn y faltar al respeto!!! No sè cuàl fue la causa de porquè decidio vestirse de ese modo,pero me parece incorregible!!!!si fue por venganza, ya dice mucho de esa persona, y no precisamente a su favor...en cualquier caso deberìa dejar esa actitud para su àmbito personal ,y, aunque ella no sea muy partidaria de la iglesia catòlica, muchos de los españoles sìii lo son, y por lo tanto hay que tener un respeto, ya que es ella la que nos representa a todos!!!!!
Un saludo.
Conclusión: si no respetan las normas protocolarias marcadas en una invitación por otro Jefe de Estado (el Papa, pues todo mi respeto hacia él es por eso, y no por ser un líder religioso), ¿cómo esperamos que con su ejemplo defiendan otros actos vandálicos como la quema de fotos de su Majestad el Rey?
Saludos!
Publicar un comentario